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    Las parejas viven de manera similar las emociones que viven los pacientes, la diferencia principal es que la viven desde un punto de vista distinto.

    Emociones como la tristeza, miedo, ansiedad por los cambios e incluso culpabilidad con pensamientos como “¿lo estaré haciendo bien?” son los más frecuentes. No siempre se les tiene en cuenta como la figura fundamental que son para el cuidado de sus parejas.

    Prefieren mostrarse fuertes y capaces, mostrar al mundo que “no ha pasado nada y que ellos pueden con todo”. Presentan una imagen de fortaleza cuando en muchas ocasiones sienten dudas, no saben cómo manejar la situación.

    Otra de las razones por las que se muestran así es por los mensajes externos que reciben. El entorno dice cosas como: “tienes que ser fuerte”, “ahora te toca a ti tirar del carro”, “tú tienes que poder”, etc.

    Los psicooncólogos intentan “desmitificar esa situación”  y pretenden “quitarles todo ese peso, porque es una sensación nueva tanto para ellos como para sus parejas”.

    Recomendaciones durante la enfermedad

    1. Favorecer el trabajo en equipo: ser conscientes de que es un trabajo de dos para aquellos que lo viven en pareja.
    2. Normalizar las emociones: estas no son patológicas. Hay que tratar de manejarlas y saber identificar aquellos aspectos que requieran la atención de un profesional como la sensación de excesiva dificultad, o de mucha tristeza.
    3. Abrir las vías de comunicación: la mayoría de las parejas lo viven en silencio por miedo a preocupar el uno al otro. Por no generar un dolor añadido, viven sus dificultades en silencio. Hay que normalizar ese proceso y dar pie a que hablen y a que se sientan libres de manifestar sus dudas.
    4. Asumir los cambios de roles: que puede haber en la pareja, adaptarnos a todo tipo de circunstancias (el trabajo, el cuidado de la familia, los hijos, etc.)
    5. La sexualidad: es un ámbito que no se suele trabajar e incluso los pacientes lo dejan mucho de lado.

    Artículo de: Rosa Gallardo